LA VISION
La visión que he tenido para actuar como “puente” se origina e inspira en la denominación dada a los traductores de idiomas, profesión a la que me dedico, cuando actúan como tal entre dos culturas diferentes.
Si esta visión se traslada al plano espiritual, la denominación “Yo Soy Puente” surge como una posibilidad de conexión entre Dios y las personas que ignoran acerca de Su existencia o que, aún imaginando a Dios, no lo llegan a conocer en su totalidad porque les falta información y revelación de Su Palabra a la consciencia y al entendimiento.
La revelación de Jesucristo resucitado al apóstol Pablo hace 2000 años (Hechos 9:1-19) fue un hecho trascendental y decisivo en la historia del cristianismo, puesto que este rabino judío inconverso hasta ese momento, perseguidor de la iglesia primitiva de Jesús, fue llamado en forma repentina e inesperada a llevar y enseñar el evangelio a los gentiles (no Judíos) (Hechos 22:21), pues los judíos, primer pueblo escogido por Dios, había desobedecido a Dios a lo largo de la historia de tal manera que Dios, en Su perfecto plan, decidió interrumpir Su trato con los Judíos y planificó de esta manera, tratar con los gentiles, quienes, convertidos de corazón a Jesús y arrepentidos de sus pecados, se transforman en cristianos, lavados por la sangre vertida por Jesucristo para el perdón de pecados y hechas nuevas criaturas en Cristo Jesús.
Las siguientes citas bíblicas fundamentan lo expuesto con anterioridad:
- “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros (Judíos), y será dado a gente que produzca los frutos de él, (gentiles)”. (Mateo 21:43)
- “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”. (2º Corintios 5:17)
Nos encontramos viviendo en la Dispensación Eclesiástica o “Tiempo de la Gracia”, desde la ascensión de Jesucristo resucitado a los cielos hace 2000 años hasta el presente. Dios continúa tratando con los gentiles, insistiendo en que procedan a su arrepentimiento al igual que con los Judíos que también deseen aceptar a Jesús en su corazón. Pero la diferencia reside en que “sólo” éste es el tiempo de los gentiles hasta que la iglesia del Señor sea llevada a Su presencia, conforme a las profecías bíblicas y luego no habrá más posibilidad para los gentiles; pero sí habrá otra oportunidad para los Judíos, pues Dios volverá a tratar con Israel con posterioridad, durante la Dispensación del Juicio o “Tiempo de la Gran Tribulación” para que procedan al arrepentimiento.
Tanto con Judíos como con gentiles, existe el libre albedrío que Dios estableció para decidir. Es decir, cada individuo tiene la libertad de elegir si desea aceptar a Jesucristo en su corazón y gozar de la vida eterna o no.
Las siguientes citas bíblicas fundamentan lo expuesto precedentemente:
- “Porque no quiero hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel “endurecimiento en parte”, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo”. (Romanos 11:25-26)
- “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. (1º Tesalonicenses 4:16-17)
Conforme al reloj de Dios, el tiempo de los gentiles ya está cumplido. Se cumplió el 7 de Junio de 1967 luego de la Guerra de los Seis Días, cuando Jerusalén, que se encontraba en posesión de Jordania, vuelve a manos de Israel, es decir, Israel toma nuevamente el control de Jerusalén.
Veamos la profecía bíblica que fundamenta este concepto:
- “Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan”. (Lucas 21:24)
Es decir, conforme a las profecías bíblicas, Dios ya está a punto de culminar la Dispensación Eclesiástica y llevar a Su Iglesia, es decir, corazones fieles convertidos, (muertos en Cristo resucitados y vivos transformados) a Su Presencia. Quien no acepte a Jesús, pierde la posibilidad de gozar de la vida eterna.
Los tiempos están ya cumplidos, pero el Señor Dios es tan misericordioso que sigue brindando oportunidades de redención a quienes aún no lo conocen por medio del arrepentimiento de pecados, pues no quiere que nadie perezca (2º Pedro 3:9).
Somos seis mil millones de seres humanos que vivimos en el planeta y Dios quisiera que todos procediéramos al arrepentimiento y gocemos de la vida eterna!
Por tal motivo, la visión de este ministerio es lograr llegar a la mayor cantidad de gente posible para que se encuentre con Jesús, el Hijo del Dios Vivo, quien nos ama con amor eterno, genuino e incondicional, continuando así con el trabajo que inició el apóstol Pablo hace unos dos mil años.
El señor nos va llamando, en principio para lograr la salvación de nuestras almas y luego para servirlo debido a Su infinita gracia, y nosotros debemos obedecer, llevando frutos de bendición a otras personas también de pura gracia: “De gracia recibo y de gracia doy” (Mateo 10:8). Es preciso reflexionar seriamente sobre el concepto que la salvación parece para todos, pero no es para todos. Quien no acepte a Jesús en su corazón y no proceda al arrepentimiento de sus pecados en forma íntima con Dios, no gozará de la vida eterna. La Palabra de Dios es muy estricta con respecto a esto.
Veamos la siguiente cita bíblica:
- “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. (Apocalipsis 20:15)
Oramos para que el Espíritu Santo de Dios toque tu corazón para que tú seas un miembro más del cuerpo de Cristo, del pueblo de Dios, de la Iglesia del Señor, es decir, un hijo más de Dios.
Asimismo, oramos para que cada persona que reciba a Cristo, reciba también dones, se capacite y se active de tal manera que sienta deseos de trabajar en la obra del Señor, con el objeto de alcanzar un número masivo a nivel mundial de personas convertidas al evangelio, que son, en definitiva, almas ganadas para Cristo!!!
Todo ésto constituye el mayor sueño de Dios!!!
AMEN!!!
Si deseas adquirir una Biblia para comenzar a interiorizarte acerca de la Palabra de Dios, se recomienda la versión Reina-Valera, o alguna otra versión con lenguaje actual.
Si deseas tener un encuentro personal con Jesús, sugerimos hacer esta oración:
“Señor Jesús, gracias por revelarte a mi vida. Yo creo honestamente en mi corazón que tú eres el Mesías prometido, el Hijo de Dios. Creo que tu Palabra es la verdad. Te acepto en mi corazón como mi único salvador y Señor y te invito a entrar y a reinar en mi. Renuncio al pecado y sólo tú vives y reinas en todo mi ser. Hazme la clase de persona que tú quieres que yo sea”.
Amen.
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